WISTON CHURCHILL

“Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” (en inglés blood, toil, tears and sweat) una famosa sentencia utilizada en el histórico discurso que el Primer Ministro británico Winston Churchill pronunció ante la Casa de los Comunes (la cámara baja del Parlamento del Reino Unido), el 13 de mayo de 1940. Churchill había reemplazado en el cargo a Neville Chamberlain, en el contexto de la Batalla de Francia, ocho meses después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas aliadas estaban experimentando continuas derrotas frente a la Alemania nazi.

El discurso:

Se trató de una breve intervención parlamentaria,  que puede escucharse íntegramente aquí. Estos son sus dos últimos párrafos:

“Constituir una Administración de esta escala y complejidad ya es una tarea muy seria en sí misma, pero debe recordarse que estamos en la fase preliminar de una de las grandes batallas de la Historia, que estamos actuando en muchos otros puntos en Noruega y en Holanda, que tenemos que estar listos en el Mediterráneo, que la batalla aérea es continua y que muchos preparativos, tales como los que han sido indicados por mi honorable amigo, deben hacerse aquí y en el exterior. Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o ex colegas, que hayan sido afectados por la reestructuración política, se hagan cargo, y comprendan totalmente, la falta de ceremonial con la que ha sido necesario actuar. Diré a esta Cámara, tal como le dije a aquellos que se han unido a este Gobierno: No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.

Tenemos ante nosotros una prueba de la naturaleza más penosa. Tenemos ante nosotros muchos, muchos largos meses de lucha y de sufrimiento. Me preguntáis: ¿cuál es vuestra política? Os lo diré: hacer la guerra por mar, tierra y aire con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y triste catálogo del crimen humano. Esa es nuestra política. Preguntaréis: ¿cuál es nuestro objetivo? Puedo responderos con una palabra: victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar del terror, victoria por largo y duro que sea el camino, porque sin victoria no habrá supervivencia. Que quede claro: no habrá supervivencia para el Imperio Británico, no habrá supervivencia para todo lo que el Imperio Británico ha defendido, no habrá supervivencia para el estímulo y el impulso de todas las generaciones, para que la humanidad avance hacia sus metas”.

 

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El impacto:

Churchill pronunció tres discursos públicos durante el período de la Batalla de Francia. Este discurso y los dos siguientes, del 4 de junio (“lucharemos en las playas“) y del 18 de junio (“esta fue su hora más gloriosa“), tuvieron una extraordinaria influencia en la opinión pública británica, preparándola para enfrentarse a una guerra dura y prolongada, y que, a diferencia de lo ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, previsiblemente afectaría también al territorio de la isla, como se confirmó desde julio de ese mismo año de 1940 con los enfrentamientos aéreos de la Batalla de Inglaterra y los bombardeos masivos, que se mantuvieron hasta el final de la guerra (1945).

La Frase:

“No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”

 

Información extraída de: http://www.elocuent.com/los-10-mejores-discursos-de-la-historia-segunla-revista-time/#seis

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